La neta
El primer partido del Mundial lo abrimos nosotros. Nosotros. Los que llevamos cuatro décadas llorando en octavos. El universo tiene un humor muy particular. Rangel debuta en el arco, el Azteca retumba, y Sudáfrica llegó con las vuvuzelas bien cargadas como si esto fuera su fiesta — y saben qué, en algo tienen razón: ellos abrieron el primer Mundial africano en 2010 y el mundo lloró de emoción. Ahora cruzaron el Atlántico a vernos a nosotros hacer lo mismo. Primer partido del torneo. Todo el mundo prendió la tele. No la caguemos, compa.