A diez minutos de Miami y a temperatura de sauna prácticamente todo el año — en junio el estadio y el exterior compiten por ver quién agota al visitante más rápido. Casa de los Miami Dolphins, sede de seis Super Bowls y ahora del Mundial, renovado en 2016 con terrazas, pantallas enormes y toda la energía que Miami exige. La mezcla latina del área metropolitana garantiza que estas gradas sean las más ruidosas, las mejor vestidas y las últimas en irse del partido. En Miami, el partido no termina cuando el árbitro silba.