El estadio más caro jamás construido: cinco mil quinientos millones de dólares. Sin techo pero con una cubierta translúcida que deja entrar la luz de Los Ángeles y convierte cada partido en algo parecido a una sesión de fotos. Casa de los Rams y los Chargers — dos equipos que comparten el inmueble y compiten internamente por quién lo quiere menos. Está en Inglewood, a minutos del aeropuerto LAX, en el corazón espiritual de Hollywood. Aquí juega Estados Unidos su primer partido. La alfombra roja les quedó justa, pero la usaron.