“Levantó una isla del mar y la plantó en el mundo”
Pequeño es el caracol, pero se carga su casa al hombro — y Cabo Verde se cargó un Mundial entero sobre diez islas en mitad del Atlántico. Pedro Leitão Brito, conocido por todos simplemente como Bubista, es caboverdiano de pura cepa: jugó en la selección, la entendió desde dentro y la volvió a tomar como técnico cuando casi nadie creía. Su fútbol es valiente, vertical, hecho de jugadores repartidos por media Europa que viajan kilómetros para vestir la camiseta de un país de medio millón de habitantes. Clasificar al primer Mundial de su historia es una hazaña que merece monumento. La Federación Caboverdiana de Fútbol decretó en 2025 que el día de la clasificación se celebre con grogue, morna y un minuto de gritos sin parar. El minuto, dicen los testigos, duró cuarenta.