Julio Enciso habilitó a Galarza con un pase de categoría y el centrocampista definió sin piedad, pero se desconcentró de inmediato y le mostró la cara al árbitro. La expulsión de Almirón en el 45+3 por discutir con la boca tapada fue el regalo más caro de la noche. Orlando Gill se convirtió en la muralla guaraní: parada tras parada resistió la presión turca para que el marcador no se moviera.