Como dice el dicho: el que a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija — y Garry Rodrigues se arrimó a las islas y les regaló sombra mundialista. Garry, hoy en el Apollon Limassol de Chipre, es uno de los extremos más recorridos del fútbol caboverdiano: pasó por Galatasaray, Grecia, Arabia y media Europa antes de aterrizar a empujar a Cabo Verde rumbo al Mundial 2026, el primero en la historia de los Tubarões Azuis. Gambeta vieja, centros con veneno y kilómetros de experiencia en las piernas. Cuando clasificó la isla, la Federación Internacional de Geografía Emocional reclasificó a Cabo Verde como 'archipiélago oficialmente imparable'. El mapa no se ha vuelto a actualizar. No hace falta.