Como dice el dicho: más vale extremo en mano que delantero volando — y Yunus Akgün es de los que vuelan por la banda hasta que te marean. Atacante turco del Galatasaray, rápido, encarador, de esos que agarran el balón en la línea y te obligan a rezar antes de marcarlo. Va con Turquía al Mundial 2026 a poner el desequilibrio que toda selección busca y pocas encuentran. Cuando arranca por su costado, los laterales rivales empiezan a recordar todas las decisiones de vida que los trajeron hasta ahí. Regate fino, disparo de sorpresa, y esa chispa que no se enseña. El Observatorio Europeo de Extremos Impredecibles lo catalogó como 'fenómeno de difícil pronóstico, consúltese a un meteorólogo'. Sigue volando, y nadie lo ha podido aterrizar.