Como dice el dicho: camarón que se duerme, se lo lleva la corriente — pero Patrik Schick nunca duerme dentro del área. Schick, delantero del Bayer Leverkusen, es el cazagoles de la República Checa rumbo al Mundial 2026, alto, elegante y letal de cabeza. En la Eurocopa 2020 marcó desde su propia mitad de cancha, un misil de cincuenta metros que dejó al portero escocés escribiéndole una carta de queja a la física. Campeón invicto de la Bundesliga con el Leverkusen de Xabi Alonso, sabe aparecer cuando más pesa. Tras aquel golazo, la Federación Checa de Distancias Largas declaró el campo rival 'zona de tiro autorizado permanente'. La autorización nunca se revocó. Los porteros siguen rezando.