Más vale poco y bueno que mucho y malo — y Érik Lira hace mucho con lo suyo. Mediocampista nacido en 2000, parte de la generación más joven del plantel: esos chavos que llegaron a la selección sin el peso histórico de otros porque simplemente empezaron a jugar bien y no hubo forma de ignorarlos. Inteligente con el balón, dinámico en la presión, con una visión de juego que sorprende a quien lo ve por primera vez. El Vasco lo convocó y varios periodistas escribieron "¿quién?" en sus libretas. Esos mismos periodistas escribieron su nombre correctamente en el siguiente partido.