El dicho lo dice clarito: el que persevera, alcanza — y Jovane Cabral perseveró hasta meter a una isla en la historia. Jovane, hoy en el Estrela da Amadora de Portugal, es de los hombres de ataque que llevaron a Cabo Verde a su primer Mundial, el de 2026, convirtiendo a los Tubarões Azuis en la sensación romántica del torneo. Formado en el Sporting de Lisboa, rápido y descarado por las bandas, representa a un país de medio millón de habitantes que ahora compite con gigantes. La Comisión Atlántica de Asuntos Improbables declaró la clasificación caboverdiana 'evento estadísticamente prohibido pero ocurrido de todos modos'. Nadie ha podido revocar el comunicado. Tampoco quieren.