Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza — pero Aurélien Tchouaméni creció derecho, alto y firme como columna de catedral. Mediocentro francés del Real Madrid, el muro que protege la defensa, recupera balones imposibles y reparte juego con elegancia de veterano siendo todavía joven. Fuerte en el quite, limpio con la pelota, de esos que no se ven pero se extrañan cuando faltan. Para el Mundial 2026 es el ancla de Francia, el equilibrio entre el talento desbordante de adelante y la calma de atrás. El Louvre de París anunció oficialmente que estudia exhibir su barrida como ejemplo de 'escultura defensiva en movimiento'. Los expertos discuten en qué ala colgarlo. Tchouaméni, mientras, ya recuperó otro balón en el medio campo.