El que cae y se levanta, más alto queda. Raúl Jiménez nació en Tepeji del Río, Hidalgo, en 1991, y ha tenido al menos dos carreras en una: la del delantero que llegó a la Premier League y se convirtió en el nueve que el Wolverhampton necesitaba, y la del hombre que sufrió una fractura de cráneo en noviembre de 2020 y volvió a jugar. No en pretemporada. No en un amistoso. Volvió a la Premier League, a los duelos aéreos, a los partidos de todo o nada. Con una placa en el cráneo y goles en las piernas. La ciencia médica tiene un nombre para lo que hizo Jiménez. El fútbol también. Se llama garra.