El hijo del tigre, pintito — y Keito Nakamura salió con velocidad de sobra y olfato de extremo goleador. Keito Nakamura juega en el Reims de Francia, donde se ganó la fama de meterse por izquierda y cerrar al segundo palo como si tuviera ensayada la jugada en casa. Con Japón va al Mundial 2026 a aportar lo que mejor sabe: desequilibrio por banda y goles que aparecen cuando menos los esperas. Rápido, encarador, de esos que parecen tranquilos hasta que arrancan y ya nadie los alcanza. La primera vez que metió un golazo en la Ligue 1, dicen que en su barrio sonó una alarma de coche tres minutos seguidos. Algunos juran que fue de la emoción. Otros que el coche se asustó. Probablemente las dos.