El hijo del tigre, pintito — y Breel Embolo salió con garras, motor y olfato de gol. Delantero potente, nacido en Camerún pero criado y consagrado en Suiza, Embolo es de esos nueves que aguantan, pelean y rematan cuando hace falta. En el Mundial pasado le metió gol justamente a Camerún y no lo festejó, por respeto, lo cual hizo llorar a media tribuna. Ahora juega en el Rennes francés y sigue siendo el ariete que Suiza manda al frente cuando hay que empujar la pared. Físico de luchador, corazón de barrio. Su mamá confirmó que de niño rompía las porterías de tanto pegarle al balón. Aunque hay vecinos que dicen que también rompía las ventanas. Probablemente las dos. Llega al Mundial 2026 con Suiza, dispuesto a cargar el ataque a hombros.