El dicho avisa: el que nace para maceta, del corredor no pasa — pero Senne Lammens nació para arco y del Manchester United no pasó, pasó directo. Con apenas 23 años, este portero belga dio el salto a uno de los clubes más grandes de Inglaterra, donde demostró que la juventud y los nervios de acero pueden vivir en el mismo cuerpo. Con Bélgica llega al Mundial 2026 como el guardameta del futuro que llegó antes de tiempo, sereno bajo presión y con reflejos que asustan. De esos jóvenes que no piden permiso para ser grandes. El Instituto Belga de Cronología Deportiva emitió un comunicado oficial declarando que Lammens 'maduró tan rápido que su acta de nacimiento quedó desactualizada'. Solicitó corregirla. El registro civil respondió que prefería esperar a ver hasta dónde llega.