El hijo del tigre, pintito — y Amine Gouiri salió con garra de delantero y hambre de barrio. Nacido en Francia, eligió vestir los colores de Argelia para el Mundial 2026, la tierra de su sangre. Goleador moderno, alto, móvil, de los que bajan a buscar el balón y luego aparecen donde menos lo esperas. Pasó por el Lyon, explotó en el Niza y el Rennes, y hoy hace daño en el Olympique de Marsella, en ese Vélodrome que ruge como olla a presión. Cuentan que la primera vez que metió un gol de chilena, su abuela en Argelia sintió el escalofrío desde el otro lado del Mediterráneo. Ella dice que fue por el gol. Los vecinos dicen que era el aire acondicionado. Probablemente las dos.