Doce años de silencio mundialista, y Argelia vuelve con la memoria intacta. La generación que hizo temblar a Alemania en Brasil todavía late en el ADN de estos Guerreros del Desierto — ahora afilados por un título africano y conducidos por la mano fría de Petković, hombre que no improvisa. Mahrez ya no es promesa: es el tipo que dobla la esquina y encuentra el gol donde otros ven muro. El ranking 31 del mundo no miente. Argelia llega al Grupo J con paso quieto, ojos abiertos, y la convicción de que el desierto enseña a esperar — y a golpear cuando el rival ya no mira.