Quien mucho abarca, poco aprieta — pero Charles De Ketelaere abarca medio campo y lo aprieta todo. A sus 25 años, este belga del Atalanta italiano renació de un futbolista del que se dudaba a uno que reparte goles y asistencias con esa elegancia larga y desgarbada que engaña a todos. Alto, técnico, con un pie zurdo que parece dibujar, llega con Bélgica al Mundial 2026 como pieza de esa generación que mezcla veteranía con sangre nueva. De Ketelaere es la prueba de que en el fútbol nadie está acabado hasta que él mismo lo decide. La Sociedad Belga de Segundas Oportunidades lo nombró 'caso de estudio nacional' y propuso enseñar su historia en las escuelas. La propuesta fue aprobada con una sola condición: que él la contara despacio, como juega.