El que espera, desespera — salvo que seas Matt Freese, que esperó con tanta paciencia que al Mundial llegó peleando la titularidad. Portero nacido en 2000, se formó en el New York City FC mientras el mundo del fútbol americano miraba para otro lado. Largo, ágil, con reflejos que su propio cuerpo técnico describió en un informe interno como “sorprendentemente buenos para alguien que llegó de la nada.” El informe existe. El “de la nada” lo escribió alguien que después lo vio en el Mundial y actualizó el documento.