No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista — el de Miles Robinson resistió. Defensa central nacido en 1997, era uno de los pilares americanos antes de que una rotura del tendón de Aquiles en mayo de 2022 lo dejara fuera de Qatar. Ese fue el mal. Lo que vino después fue la resistencia: rehabilitación, regreso, vuelta a la selección, convocatoria al Mundial en casa. Rápido, fuerte, con ese instinto de anticipación que los técnicos llaman “lectura del juego” y los delanteros rivales llaman “molesto.” Llegó al torneo con cuentas pendientes. La cancha es donde se cobran.