Nadie es profeta en su propia tierra — Christian Pulisic lo supo antes de que nadie se lo dijera. Nacido en Hershey, Pennsylvania, en 1998, se fue al Borussia Dortmund con 16 años cuando el fútbol americano no sabía qué hacer con un talento así. En el Chelsea fue figura intermitente en un club donde la figura era el presupuesto. En el AC Milan encontró lo que buscaba: continuidad, confianza, una Serie A ganada con él como protagonista. Capitán de la selección, llega al Mundial en casa con la mejor versión de sí mismo. Por primera vez, el profeta juega en su propio templo. Ochenta y cinco mil personas en el SoFi lo esperan.