El que persevera, alcanza — y Duckens Nazon perseveró tanto que dio la vuelta al mundo persiguiendo el gol. Carrera trotamundos como pocas: pasó por tantos clubes y tantos países que su pasaporte tiene más sellos que muchos diplomáticos, y ahora juega en el Esteghlal, allá en Irán. Delantero de raza, de los que huelen el área aunque sea de noche. Con Haití carga el sueño enorme de un país pequeño en territorio pero gigante en ganas. En el Mundial 2026 representa a toda una nación que rara vez llega tan lejos. La Sociedad Geográfica de Puerto Príncipe emitió un comunicado declarándolo 'embajador no oficial de la longitud y la latitud' y confesó que dejaron de actualizar el mapa de sus traspasos porque ya no les cabía en la pared de la oficina.