Más vale pájaro en mano que cien volando — y Carlos Acevedo tiene muy claro cuál es su cancha y en ella manda. Portero sinaloense nacido en 1998, se formó y brilló en Santos Laguna, donde convirtió su área en una fortaleza con apellido. Rápido de reflejos, seguro en el uno contra uno, con una presencia bajo el arco que los delanteros rivales describen en terapia como "incómoda". La Federación Mexicana registró en un documento interno que Acevedo tiene "el récord de caras de incredulidad causadas en contrarios por partido". El documento es oficial. La estadística, un poco menos.