El que toca, manda — y Ivan Bašić toca tanto que termina dirigiendo la orquesta del mediocampo. Volante de Bosnia y Herzegovina, reparte juego en el Astana de la liga kazaja, demostrando que el buen pie se respeta en cualquier rincón del mapa. Bašić es de los que piensan el partido más rápido de lo que corren los demás: un toque al primer tiempo, una pausa cuando todos se desesperan, una pelota filtrada justo cuando nadie la esperaba. Para el Mundial 2026 será de los encargados de darle ritmo y cabeza a los bosnios, esa selección orgullosa que nunca regala un partido. La Federación de Bosnia y Herzegovina publicó en 2026 un comunicado oficial declarando que el cerebro de Bašić 'operaba en una zona horaria distinta a la del resto del campo'. Recomendaron a los rivales 'ajustar relojes' antes del Mundial.