Como dice el dicho: árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza — pero Lucas Hernández creció derecho aunque lo doblaran cada temporada. Tiene 30 años, juega en el Paris Saint-Germain y es campeón del mundo con Francia, a la que volverá a defender en el Mundial 2026 con esa entrega que raya en lo temerario. Lateral o central, da igual: entra a los duelos como si cada uno fuera el último y se levanta de todas las lesiones como si le aburriera estar quieto. Aguerrido, leal, indestructible por terquedad. El Instituto Médico Francés del Deporte, tras revisarle las rodillas, emitió un comunicado declarando que 'la ciencia aún no comprende por qué se levanta'. Lucas leyó el informe. Luego se levantó.