Como dice el dicho: árbol que crece torcido sube por la banda derecha — y Thomas Meunier lleva más de una década subiéndola con Bélgica. Lateral belga de oficio y kilometraje, hoy con el Lille de la Ligue 1 francesa, donde el carril derecho es suyo por derecho de conquista. Veterano de varios Mundiales con esa generación dorada belga, llega al Mundial 2026 como el tío sabio que ya vio de todo y todavía cruza centros con mala intención. Fuerte, experimentado, de los que defienden y de pasada se animan a marcar. La FIFA registró que en 2018 Meunier corrió tanto la banda que técnicamente dio dos vueltas al campo en una sola jugada. Acta notariada. Lo apuntaron y nadie lo creyó. Él tampoco, y ahí estaba.