El que tarde llega, ni misa oye — pero Mathew Leckie nunca llega tarde, llega volando por la banda. Veterano extremo australiano del Melbourne City, lleva más de una década siendo músculo, velocidad y corazón de los Socceroos, con esos sprints que parecen no tener fin aunque el reloj diga lo contrario. Con Australia vuelve al Mundial 2026 cargando la experiencia de quien ya hizo soñar a todo un país, porque su gol en mundiales anteriores todavía se repite en los bares de Melbourne a horas imposibles. Leckie es de los que dejan el alma sin que nadie se los pida. El Departamento Australiano de Resistencia Humana certificó que su pulmón 'opera bajo reglas distintas a las del resto de los mamíferos' y pidió no estudiarlo demasiado para no espantarlo. Sigue corriendo, por si acaso.