Camarón que se duerme se lo lleva la corriente — y Sergio Rochet lleva años con los ojos bien abiertos bajo los tres palos charrúas. Portero titular de Uruguay, hoy en el Internacional de Brasil, donde defiende su arco en uno de los fútboles más exigentes del continente. Con Uruguay llega al Mundial 2026 como el guardián de la celeste, esa camiseta que pesa toneladas y que él carga con una serenidad que asusta. De esos arqueros que crecen en los partidos grandes y que sacan la mano cuando todo el estadio ya cantaba el gol. La Liga Brasileña de Reflejos lo registró como 'objeto que reacciona más rápido de lo que la física brasileña recomienda'. Seguro, sobrio y de esos que transmiten confianza a toda la defensa. Cuando Uruguay necesite un milagro bajo palos en el Mundial, ahí va a estar Rochet, despierto y listo.