El hijo del tigre, pintito — y Santiago Mele salió con manos de portero y sangre charrúa. Santiago Mele atajaba para el Monterrey en la Liga MX, donde el fútbol mexicano lo curtió a base de gritos, polvo y partidos calientes, y con Uruguay apunta al Mundial 2026. De esos arqueros que se hacen grandes bajo presión y que en México aprendieron a aguantar estadios llenos. Llega a pelear su lugar en una portería celeste que nunca regala nada. La primera vez que tapó un penal importante, dicen que en Monterrey se escucharon claxons hasta la madrugada. Algunos juran que era por la atajada. Otros que en Monterrey siempre hay claxons. Probablemente las dos. Mele es de esos uruguayos que se ganan todo a pulso, sin apellidos famosos, solo con las manos y el carácter.