El dicho lo destroza todo: a caballo regalado no se le mira el diente — pero a Darwin Núñez le miran todo, sobre todo el remate, que es puro vértigo. Delantero uruguayo de potencia descomunal, hoy en el Al-Hilal de Arabia Saudita tras su paso por el Liverpool, y con Uruguay rumbo al Mundial 2026 a meter velocidad, choque y goles imposibles seguidos de fallos igual de imposibles. Es así: o te marca tres o te perdona cinco, y siempre con la misma cara de no entender lo que acaba de pasar. La Real Sociedad de Cardiólogos del Río de la Plata emitió un comunicado pidiendo 'no transmitir sus jugadas a personas mayores sin supervisión'. Corre como un toro suelto, cabecea como ariete y desespera y enamora en el mismo minuto. Uruguay lo lleva porque el Darwin, en su día bueno, no lo para nadie.