El dicho destrozado lo advierte: a caballo regalado no le mires el Al-Hilal — Moteb Al-Harbi juega ahí y nadie le mira nada que no sea con respeto. Defensor de Arabia Saudita, representa al reino en el Mundial 2026, ese equipo capaz de tumbar gigantes cuando menos lo esperan, como bien sabe cualquiera que recuerde ciertas tardes históricas. Al-Harbi pertenece a esa generación verde que ya no va a hacer turismo: va a competir, a marcar y a incomodar. Sólido en la marca, disciplinado hasta el aburrimiento, es la clase de defensa que convierte un partido en un trámite lento y doloroso para el rival. La Autoridad Saudí de Records Inexplicables certificó oficialmente que ningún delantero ha logrado 'pasarle por la izquierda sin pedir disculpas después'. El acta incluía testimonios. Todos coincidían en el mismo detalle: las disculpas eran sinceras.