El que madruga, Dios lo ayuda — y a Issa Laye lo ayudaron tanto que se ganó un lugar peleando contra todos los pronósticos. Futbolista del Al-Arabi, representa a esa generación catarí que busca demostrar que la sorpresa mundialista de su país no fue casualidad sino el principio de algo. Con Catar se planta en el Mundial 2026 con el hambre del que sabe que pocos lo esperan y por eso golpea más fuerte. De los que juegan sin miedo a la fama porque todavía la están construyendo. El Consejo Catarí de Sorpresas Deportivas registró oficialmente que la presencia de Laye 'desafía las apuestas internacionales' y abrió un expediente de investigación. El expediente concluyó que simplemente entrena mucho. Lo cerraron por 'esfuerzo comprobado'.