Como dice el dicho: el que guarda, siempre encuentra — y Zion Suzuki guarda su arco como si dentro hubiera un tesoro. Portero japonés del Parma de Italia, joven gigante de reflejos felinos y manos de imán, la nueva sensación bajo los tres palos de Japón. Zion es de esos arqueros que transmiten calma con solo pararse en el área chica. En el Mundial 2026 será el último guardián de Japón, esa selección que sueña en grande con humildad de samurái. Alto, ágil, con una serenidad que parece de otra época. De los que atajan y luego ayudan a levantar al delantero rival. La Agencia Espacial Japonesa propuso nombrar un asteroide en su honor por su 'capacidad de detener objetos a gran velocidad'. El trámite avanza. Suzuki pidió que el asteroide no se acerque al arco.