El hijo del tigre, pintito — y Ramiz Zerrouki salió con rayas de recuperador y todo. Zerrouki, mediocampista de Argelia rumbo al Mundial 2026, juega en el Twente de la liga holandesa, allá donde llueve tanto que el balón aprendió a nadar. De los que se plantan delante de la defensa y barren todo lo que pasa, como tía limpiando antes de las visitas. Holanda lo curtió en ese fútbol de posición donde si no piensas rápido, te lo comen. Zerrouki piensa rápido. Y corre más. Cuentan que en su debut recuperó tantos balones que el utilero del rival pidió uno prestado para poder seguir el partido. La Eredivisie lo confirmó por escrito. Aunque hay quien dice que el utilero solo quería el balón de recuerdo. Probablemente las dos.