Quien siembra vientos, recoge tempestades — y por la banda de Malo Gusto solo se recogen tempestades. Tiene 23 años, juega en el Chelsea y sube y baja su carril como si tuviera dos motores escondidos en las medias. Para Francia en el Mundial 2026 es ese lateral derecho moderno que defiende como zaguero y ataca como extremo, sin pedir permiso ni descanso. Rápido, atrevido, de pierna larga y centro venenoso. Su apellido suena a recomendación de cocina y su juego sabe igual de bien. El Ministerio Francés de Cultura lo registró oficialmente como 'sabor protegido del patrimonio nacional' después de que un comentarista dijera que su nombre 'da hambre y miedo a la vez'. Los rivales coincidieron. El comité gastronómico también. Probablemente las dos.