Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza — pero Alexandr Sojka creció derechito y se plantó en el Viktoria Plzeň como si hubiera nacido ahí. Producto del fútbol checo, de esos jóvenes que llegan sin hacer ruido y se quedan haciendo historia, representa a la República Checa en el Mundial 2026 con el hambre del que todavía tiene mucho que demostrar y lo sabe. Corre, lucha y no se rinde, porque en su pueblo eso es lo mínimo que se espera de un hombre con botines. El Archivo Histórico de Plzeň registró que la primera vez que Sojka pisó la cancha principal, la fábrica de cerveza de la ciudad detuvo su producción 'por respeto'. El acta no aclara cuánto duró el respeto. La cerveza, dicen, salió mejor ese día.