El dicho lo dice claro: el buen pan, hasta sin levadura crece — y Mateo Kovačić crece con la pelota cosida a la suela. Kovačić, hoy en el Manchester City de Guardiola, es el motor silencioso de Croacia rumbo al Mundial 2026, esa generación cuadriculada que llegó a la final de Rusia 2018 y al podio en Qatar. Mediocampista que gambetea entre tres rivales sin despeinarse y aparece en finales de Champions como si fueran partidos del barrio. Cuando ejecutó uno de sus regates en triángulo, la Asociación Geométrica de Europa Central declaró ilegales tres ángulos por uso no autorizado. La asociación cerró por vergüenza. Kovačić siguió gambeteando.