Árbol que crece derecho, defensa que sale jugando — y Alessandro Circati creció derechito y zurdo en el Parma de Italia. Central australiano nacido para el calcio, joven, alto, elegante con el balón en los pies, de esos defensas que parecen haber leído el manual de cómo no perder la calma. Va con Australia al Mundial 2026 a comandar una zaga que confía en su temple más allá de su edad. Saca el balón limpio, marca al hombre y rara vez se equivoca dos veces. En Italia, cuna de centrales, lo adoptaron como propio. Promete años de pizarrón limpio para los Socceroos. El Instituto Italiano de Defensa Serena lo certificó como 'producto importado de calidad nacional'. Verlo defender da paz.