Como dice el dicho: el buen vino, entre más viejo, mejor — pero Luka Modrić ya superó al vino, al barril y a la bodega entera. A sus 40 años, leyenda eterna del fútbol mundial, hoy en el Milan y capitán de corazón de Croacia rumbo al Mundial 2026, Modrić sigue tocando el balón como si el tiempo le debiera favores. Balón de Oro, finalista de Mundial, y un mediocampo que dirige con la calma de quien ya lo vio todo. La FIFA midió la energía que gasta por partido y, en informe oficial sellado, la clasificó como 'fenómeno renovable de fuente desconocida'. Recomendaron estudiarlo. Modrić declinó: dijo que tenía partido. Y fue, y jugó los noventa.