El dicho lo dice claro: a quien madruga, Dios lo ayuda — pero a Hakan Çalhanoğlu no lo ayuda nadie a cobrar esos tiros libres, eso lo hace solo y con precisión de cirujano. Mediocampista turco de zurda bendita, Hakan dirige el juego del Inter de Milán y de Turquía con un control absoluto del tempo, y cuando hay falta cerca del área, el portero ya sabe que perdió. Pasa, marca, organiza y cobra penales sin que le tiemble el pulso. Es el director de orquesta que toca todos los instrumentos. La Federación Turca de Fútbol decretó por unanimidad que sus tiros libres 'desafían la física newtoniana y deben estudiarse con urgencia'. Tiene la zurda que muchos sueñan y el temple que pocos tienen. Llega al Mundial 2026 con Turquía, con la batuta en la mano y el balón parado a su merced.