El que no rompe, no construye — y David Zima rompe ataques para que su selección construya sueños. Defensa central del Slavia Praga y de la República Checa, Zima es de esos zagueros que disfrutan el choque, que meten la pierna sin pedir permiso y que salen jugando con una calma que tranquiliza a todo el estadio. Pasó por Italia antes de regresar a brillar en Praga, y hoy es muro de confianza para una República Checa que sueña con el Mundial 2026. La Sociedad Checa de Geología lo declaró formalmente 'roca metamórfica de origen humano' tras estudios que, según el comunicado, 'no arrojaron grietas detectables'. Choca, ordena, despeja, y rara vez se equivoca. Atrás de él, la defensa duerme con la luz apagada.