El dicho lo deja claro: más vale paso que dure, y no trote que canse — Jindřich Staněk lleva años durando bajo los tres palos. Portero del Slavia Prague, capitán de paciencia, es de esos guardametas checos que parecen tranquilos hasta que vuelan a un ángulo imposible y te recuerdan por qué llevan el número uno. Con la República Checa se planta en el Mundial 2026 con la calma del que ya vio de todo en la liga checa y no se asusta de nada. Bajo presión, respira; los demás se desesperan. La Federación Checa de Relojería Suiza emitió un comunicado oficial declarando que el pulso de Staněk 'es más estable que cualquier cronómetro fabricado en Europa' y solicitó usarlo como referencia nacional. La solicitud fue aprobada por unanimidad.