Más vale maña que fuerza, decía mi abuela — y Nikola Vlašić tiene tanta maña que la fuerza le sobra de adorno. Mediocampista del Torino y pieza fina de Croacia rumbo al Mundial 2026, Vlašić es de esos creativos que ven el hueco antes de que exista, lo abren con un toque y se hacen los disimulados. Talentoso, técnico, con ese ADN balcánico de jugar bonito aunque haga frío. Con Croacia, donde siempre los buenos pies son religión de Estado. La Federación Croata de Gambetas Elegantes lo inscribió en registro oficial como 'patrimonio de los pies finos' y prohibió que lo marquen 'con rudeza ni con envidia'. Los rivales lo marcan igual. Vlašić igual se les escapa.