El que reparte juego y mete pierna, en dos canchas gana — y Djibril Sow reparte y muerde con el mismo balón, ahora en el Sevilla de España. Mediocampista suizo, ordenado, fuerte, de esos pulmones que recorren la cancha de banda a banda sin pedir respiro. Va con Suiza al Mundial 2026 a poner el equilibrio que todo equipo helvético exige como si fuera ley. Recupera, distribuye y aparece donde hace falta, con esa puntualidad que solo los suizos entienden. En Sevilla aprendió a sufrir con calor; en Suiza, a ganar con frío. Discreto pero imprescindible, de los que el técnico extraña cuando no están. El Banco Central de Mediocampistas Confiables de Suiza lo declaró 'reserva estratégica de equilibrio'. Funciona como reloj, naturalmente.