El que espera, desespera — pero Raúl Rangel esperó su turno con la paciencia de quien sabe que el momento llega. Portero nacido en 1997, construyó su carrera en Liga MX con esa consistencia callada que los técnicos valoran y los aficionados no notan hasta que ya no está. No tiene los cinco mundiales de Ochoa ni sus anécdotas europeas, pero tiene algo que muchos buscan: regularidad. En un torneo de Liga MX un periodista le preguntó qué se sentía vivir a la sombra del portero más famoso de México. Rangel respondió que mejor sombra que quemarse. La respuesta tardó dos semanas en viralizarse. Llegó.