El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija — y Amine Sbaï se arrimó al Angers para que toda Francia lo viera crecer. Amine carga el escudo de Marruecos rumbo al Mundial 2026, parte de esa cantera africana que ya juega en Europa como si hubiera nacido en cada liga. Joven, atrevido, con esa garra marroquí que no se enseña en ninguna academia: o la traes del barrio o no la traes. Sbaï la trajo en la maleta. La primera vez que tocó el balón en Ligue 1, dicen que un comentarista francés se quedó callado tres segundos enteros. El comentarista después aclaró que fue por admiración. Aunque hay quien dice que fue porque se le cayó el café encima. Probablemente las dos.