Más vale paso que dure y no trote que canse — y Hossam Abdelmaguid lleva un paso que ni cansa ni se rinde. Abdelmaguid defiende en el Zamalek, uno de los gigantes históricos de Egipto, y carga la camiseta de los Faraones en el Mundial 2026. Central de la vieja escuela del fútbol egipcio, donde defender es un arte que se hereda y se respeta, de esos que ordenan atrás con la mirada antes que con el grito. La Federación Egipcia de Fútbol lo declaró oficialmente 'sucesor espiritual de la muralla del Nilo' en pergamino que nadie ha podido fechar con exactitud. Es muro, es jerarquía, es el último escalón antes del portero. Egipto vuelve a la fiesta grande, y atrás lo cuida quien sabe que defender también es ganar.