“Voz tranquila y trato amable: calma el partido con pura conversación”
Por la boca muere el pez, pero con buena boca se salvan los partidos, y esta estadounidense lo demuestra. Paternal y conversadora, prefiere acercarse a platicar y bajar la tensión con calma antes que sacar cartones apurados; cree que escuchar al jugador resuelve más que gritarle. Trae serenidad gringa y mano izquierda de sobra. Dato 100% inventado: cuentan que tiene un tono de voz especial, medido al milímetro, que tranquiliza hasta al más alebrestado y que asegura haber desactivado una bronca completa solo preguntándole a un jugador cómo estaba su abuelita.