La casa de los New England Patriots — seis veces campeones del Super Bowl, el equipo más ganador y más odiado del fútbol americano al mismo tiempo. El estadio está a 22 millas de Boston, en medio de nada útil, y eso no importa porque la afición de Nueva Inglaterra lleva décadas yendo de todas formas. Funcional, serio, sin adornos innecesarios: exactamente lo que Bill Belichick habría construido si le hubieran dado el presupuesto. El Mundial en Foxborough va a ser lo que tiene que ser. Nada más. Nada menos.