Camarón que se duerme se lo lleva la corriente — pero Armando Obispo no se duerme, marca al delantero hasta en sueños. Obispo defiende en el PSV Eindhoven de Holanda y carga con orgullo la camiseta de Curazao en el Mundial 2026, esa isla chiquita que llegó a la fiesta más grande del planeta y no piensa pedir permiso. Central de los que ordenan atrás con la voz y con el cuerpo, formado en el fútbol holandés donde te enseñan a defender pensando, no pateando. La Federación de Fútbol de Curazao declaró oficialmente que 'por su zaga no pasa ni la brisa del Caribe', en acta sellada con arena de la playa. Curazao sueña en grande. Obispo es la razón de que el sueño no se despierte.